Mushroom cells

Investigación: cultivo de champiñones sin enfermedades

Una buena tierra de cobertura es fundamental para el cultivo de champiñones. ¿Cómo puede contribuir a evitar que el cultivo desarrolle enfermedades? Los resultados de un estudio de cuatro años realizado por Wageningen University and Research (WUR) permitirán sumar unas cuantas piezas al rompecabezas que plantea este interrogante. Sin embargo, falta mucho para completarlo.

El estudio «Cultivo de champiñones resistentes a enfermedades» es el principal ejemplo de la cooperación en el sector. Además de BVB Substrates, participan los también productores CNC, Sterckx y Legro; el proveedor de compost Walkro; los productores de micelio Amycel y Lambert Spawn, y el instituto de investigación NIOO. En colaboración con el Ministerio de Economía de los Países Bajos, financian el proyecto por medio de una asociación público-privada (APP). «Adoptar un enfoque conjunto para la investigación y la innovación nos hará avanzar más rápido. El desarrollo de conocimientos de amplio espectro contribuye a una mayor sostenibilidad en la cadena de producción de los champiñones. Gracias a ello, nuestro sector se mantendrá a la vanguardia internacional», sostuvo Guido Linders, director de la Unidad de Negocios de Cultivo Profesional de Kekkilä-BVB, al explicar la importancia del proyecto cuando se inició en 2016.

Factores diversos influyen sobre la incidencia de enfermedades

Hoy, cuatro años después, Jan van der Wolf, bacteriólogo y líder de proyectos en WUR, considera que, efectivamente, se desarrollaron nuevos conocimientos. Junto con Jos Amsing, de Investigación y Desarrollo en Kekkilä-BVB, habla sobre el proyecto en el campus de Wageningen. Jos Amsing explica primero el principal objetivo de la investigación: «Los productores de champiñones quieren producir sin la incidencia de enfermedades. En particular, la mancha rojiza, enfermedad bacteriana que afecta a los champiñones cultivados, puede ocasionar daños graves a la producción. La bacteria Pseudomonas gingeri causa esta enfermedad, que a veces aparece de la nada. La razón es desconocida. Quisiéramos encontrar una respuesta».

Jos Amsing researcher at Kekkilä-BVB

Jos Amsing, Kekkilä-BVB, investiga tierra de cobertura de BVB Substrates

Sin embargo, van der Wolf agrega que parte de la respuesta ya ha sido identificada. «Sabemos que varios factores afectan a la incidencia de la enfermedad. El tipo de turba utilizada en la tierra de cobertura parece tener poca influencia. No obstante, la incidencia de la enfermedad puede ser menor en determinadas variedades de champiñones o en condiciones de cultivo concretas. La composición de la cobertura también es importante. Puesto que intervienen múltiples factores, no existe una solución única y simple para prevenir la enfermedad».

El tipo de turba no afecta a la incidencia de la enfermedad en los champiñones

¿Cómo llegaron los investigadores a esa conclusión? WUR comenzó el estudio analizando la turba extraída de tres lugares, obtenida tanto de la capa superficial más aireada como de la capa inferior más compacta. Por supuesto, los especialistas en tierra de cobertura proporcionaron la turba. La investigadora Tanvi Taparia, doctoranda que espera recibir el título con este estudio en 2020, realizó todos los experimentos junto con la granja de pruebas Unifarm.

Según explica van der Wolf: «Examinamos los microorganismos de las muestras. En todos los tipos de turba, parece haber naturalmente una densidad muy baja de bacterias patógenas. Estas bacterias, por lo general, no causan ningún daño. Si agregamos el patógeno de forma artificial, no detectamos ninguna diferencia en la resistencia de la turba de distintas fuentes. La enfermedad solo se manifiesta cuando la concentración de las bacterias supera un determinado umbral. Para Pseudomonas gingeri, el umbral es menor que para Pseudomonas tolaasii, que causa la mancha café».

La humedad y las variedades influyen

El segundo paso fue realizar una prueba en las condiciones del cultivo. Los lechos de los champiñones estaban contaminados con el patógeno. Algunos de los lechos habían sido sellados con plástico. Eso tuvo consecuencias, según van der Wolf: «Un mayor nivel de humedad provoca de forma directa una mayor incidencia de la mancha bacteriana». Por su parte, Jos Amsing agrega: «Se corresponde con lo que los productores de champiñones ven en la práctica». Los investigadores también realizaron pruebas en cuatro variedades de champiñones blancos y en dos de portobellos. Según van der Wolf, en una variedad había niveles más altos que en las demás. Y agrega: «La diferencia fue más acusada entre las variedades de champiñones blancos. Los productores pueden elegir la variedad teniendo en cuenta esta información».

Búsqueda de microorganismos beneficiosos

Esta prueba también tuvo resultados inesperados. Durante el primer brote (cosecha), se detectaron muchos cultivos infectados por la mancha rojiza. Sin embargo, en el segundo y en el tercer brote, los investigadores vieron menos champiñones afectados, aun cuando la concentración del patógeno aumentaba en los brotes subsiguientes. «Aparentemente, existen otros microorganismos que pueden combatir la bacteria. Es lógico que estemos ansiosos por saber cuáles son. Tanvi Taparia está realizando actualmente el denominado estudio de microbioma para encontrar todos los microorganismos. Continuará con el análisis de datos este año», explica van der Wolf.

Jos Amsing de Kekkilä-BVB agrega: «Fue un resultado interesante para nosotros. Las bacterias beneficiosas pueden hacer que la tierra de cobertura sea más resistente en el futuro, pero tenemos que seguir investigando».

Haga clic aquí para conocer más sobre la tierra de cobertura para champiñones.